Ella ayuda o otros


“Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía. Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala. Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: No tardes en venir a nosotros. 

Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas. Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor. Y aconteció que se quedó muchos días en Jope en casa de un cierto Simón, curtidor. (Hechos 9:36-42)

“No tardes en venir a nosotros”, que petición más apremiante, piensa ella ¡Y sí qué lo fue! Ya que la cultura judía el cuerpo debía enterarse el mismo día, por lo que, Pedro se levantó y sin dudar camino 18 kilómetros[1] talvez, para mostrar respeto y honra durante los funerales de esta piadosa mujer.

Dorcas o Tabita era una mujer tan piadosa que su muerte causo gran dolor a todos los que la habían conocido. Quizá, piensa ella, con este requerimiento la congregación  procuraban recibir de Pedro consuelo ante la irreparable pérdida de ella.

Cuando el apóstol llegó las viudas le mostraban el trabajo de esta bondadosa mujer. Dorcas tenía claro que al servir a los pobres estaba apoyando la causa de Dios, porque Él es “Padre de huérfanos y defensor de viudas” (Salmo 68:5). Además de sus ofrendas Tabita con telas y aguja en mano, bendecía a los pobres. Sus dadivas económicas no eran lo único que daba, estaba la labor de sus manos y tiempo para invertir en los necesitados.

Ella era una mujer que no solo asistía a la iglesia, practicaba la religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre, visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones (Santiago 1:27).

¡Dios, cuán valiosa era Tabita para tu causa! No dudaste en resucitarla,¡Qué necesaria te era!  Reflexiona ella

Jesús esta es mi oración: Permíteme poner en práctica la bondad, parte del fruto Santo Espíritu. Señor ya no puedo seguir, solamente, asistiendo a la iglesia y olvidarme de los necesitados y pobres. ¡Permite servir a tu causa!

[1] Atlas bíblico, Primera edición en español. Sociedades Bíblicas Unidas. 1999.

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4 comentarios en “Ella ayuda o otros

  1. Rita Avendaño dijo:

    Que realmente podamos cambiar y que nuestras vidas puedan ser de bendicion a otros y más que nada para que toda personas puedan conocerlo y, aunque no digamos nada, nuestro ejemplo pueda cambiar a otros…. Así como,comentabamos en otra ocasión sobre un médico que invirtió 30 años de su vida para llevar salvación a una tribu en una lejana isla.

  2. Adelso Vega dijo:

    Dios les bendiga y me gustaría decirles que si practicamos esto Él nos dará una bendición enorme, como la que le dio a Pedro, aun cuando no había pescado nada y, así seremos bendición en la iglesia. Una iglesia sin paredes como es mi caso yo ejerzo mi pastorado de esta manera. Un ejemplo loable son los jóvenes medalleros, podemos verles como una lección para nuestras vidas.

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