¿…Algo bueno de Nazaret?


“El siguiente día quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe, y le dijo: Sígueme. Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret. Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve” (Evangelio de San Juan 1:43-45).

Estos versos nos narran como Natanael conocido, también, como Bartolomé que se cree era su apellido, ya que significa en arameo hijo de Tôlmay o de Ptolomeo, reaccionaba ante las palabras de su amigo Felipe, quien le daba las buenas nuevas de haber encontrado al Mesías, Jesucristo.

Grabado que representa a Natanael o Bartolomé

Natanael o Bartolomé, era hijo de Talmai, nació en Caná de Galilea y después de su encuentro con Jesús vino a ser uno de los 12 discípulos. (Mateo 10:3, Marcos 3:18 y Lucas 6:14). Sin embargo, al escuchar por primera vez de Cristo, Natanael lo despreció por su ciudad de procedencia, Nazaret.

En ese entonces Nazaret no era bien percibida por los judíos. Era una pequeña urbe y de poca importancia que se elevaba sobre una colina (Lucas 4:29), incluso, nunca se le mencionó en Antiguo Testamento, como otras ciudades bíblicas, ni tampoco el famoso historiador  Flavio Josefo lo hizo.

Sin embargo, Nazaret era el lugar en donde el ángel Gabriel le anunció a María que concebiría del Espíritu Santo a Jesús (Lucas 1:26-38); en esta escondida población Cristo vivió la mayor parte de su vida en la tierra -30 años-  (Lucas 2:51-52); y esto “para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno” (Mateo 2:23a); fue en la sinagoga de este pueblo en donde, después de leer la escritura del profeta Isaías, inicio su ministerio (Lucas 4:16-30) y donde  los judíos trataron de despeñarle (Lucas 4:30).

Creo que el desconocimiento de todos estos eventos hizo que Natanael solo viera lo insignificante de la ciudad y expresara su escepticismo. Aun así, Jesús dijo de él: “He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño” (Juan 1:47a), lo que creo muestra el carácter de este hombre, sereno y retraído.

La afirmación de Jesús sorprendió a Natanael y este le dijo: ¿De dónde me conoces? (Juan 1.48a), lo que nos demuestra, además, que era un hombre dado a meditar lo que se le decía. Por eso mismo, con perspicacia Cristo le respondió, “antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi” (48b).

El ingenio de Jesús, pero, sobre todo Su amor, llevó a este hombre a reconocerle como Rabí, Rey de Israel y ante todo Hijo de Dios, por lo que el Señor le agregó a un sorprendido Bartolomé que vería cosas mayores, cielos abiertos y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre (v v 50, 51).

De acuerdo a la tradición Natanael Bartolomé se dirigió a Turquía, India y Armenia para llevar el mensaje de salvación por medio de Jesús. En esta última región se cree que murió desollado vivo.

Fuentes consultadas: 1. Nuevo Diccionario Bíblico. Primera Edición (Basada en la segunda edición inglesa del New Bible Dictionary, 1982).2. Todhunter Andrew, Tras los Pasos de los Apóstoles, National Geographic, Volumen 30, Número 3, pp. 2-29, Marzo 2012, México.

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