Ella es líder


Priscila se menciona seis veces en la Biblia  y siempre al lado de su marido, Áquila. De este número de veces, cinco  su nombre aparece antes que el de su esposo. Interesante medita ella.

Al consultar y leer ella  descubre que esto ha generado entre teólogos ciertas discusiones; algunos dicen que el apóstol Pablo la mencionaba primero porque quizá se trataba de una dama romana de mayor alcurnia que su esposo; otros que ella se distinguía más que su cónyuge.

Esta discusión le causa un poco de  gracia,  el debate se da porque se menciona a una mujer antes que su marido.

Se sabe que Priscila o Prisca trabajaba hombro a hombro con su esposo, hacían tiendas para su manutención (Hechos 18:3), con él fundaron una iglesia en Éfeso, donde vivieron por varios años (verso 18) (1 Corintios 16:19). Cuando el elocuente Apolos predicaba, ella  junto con su esposo le expusieron “más exactamente el camino de Dios” (verso 26),por su valioso trabajo el apóstol Pablo menciona que ambos pusieron  su vida en peligro por él (Romanos 16:4), de ahí que, les llamó mis colaboradores (Romanos 16:3).

Al leer esto ella cavila, si los teólogos no logran concluir porque a ella se le menciona antes que su esposo, lo que si puede deducirse es que el apóstol Pablo no tenía problemas en mencionarla primero; ni reconocer que ella tenía un liderazgo, porque, sencillamente, él  sabía reconocer que ella tenía autoridad y dejo que la ejerciera  dentro del orden divino.

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5 comentarios en “Ella es líder

  1. Juan dijo:

    En realidad ni los teólogos, ni nadie, deberían concluir nada a través de este pasaje más allá de lo que el escrito inspirado nos dice. Es muy peligroso aislar un texto y pretender sacar de él toda una doctrina, como tú haces aquí reivindicando el liderazgo de Priscila y dando a entender que el apóstol la estaba señalando a ella como la líder, por el insignificante detalle de que la menciona a ella primero varias veces. ¿Entonces se contradice Pablo, cuando en el versículo 19 de 1ª Corintios 16 lo menciona primero a él? ¿Y, en los otros casos, no podía tratarse de un acto de cortesía caballeresca de Pablo, mencionando primero a la dama?
    ¿No está en todo caso el apóstol más bien señalando el foco hacia la actitud de servicio y compromiso entregado a la obra de Dios y del Evangelio que este matrimonio ejecutaba complementándose de manera ejemplar? ¿No tratará más bien de mostrarnos ese ejemplo como algo a imitar por todos los matrimonios cristianos, más aún cuando se refiere al hogar de ambos como una iglesia?
    Desde la irrupción del neo pentecostalismo en los comienzos del siglo XX, con su marcado carácter feminista, no han sido pocos los intentos por revertir el orden que Dios ha establecido para el hombre y la mujer dentro de la iglesia. Se han utilizado de forma torticera textos y más textos, pretendiendo anular el “impopular” mandato, sostenido sin ningún problema por el pueblo de Dios, a lo largo de toda la existencia de la iglesia en esta era, de que la mujer no debe ejercer autoridad sobre el varón y que ésta debe de guardar silencio en la iglesia (1ª Timoteo 2:11,12 y ss.); mostrándosenos además la irrefutable razón, de índole espiritual, que da pie a tal advertencia en los siguientes versos, 13 y 14.

    Mi pregunta es ¿qué hacemos con tal enseñanza apostólica? ¿La invalidamos por que no es adecuada a nuestra propia visión de la iglesia y del mundo, o del conglomerado de ambos que se viene amasando cada vez sin el menor asomo de vergüenza por parte de quienes defienden tal o cual sistema doctrinal o visión personal y no la enseñanza que el apóstol Pablo mismo nos trasmitió como del Señor, declarándose limpio de la sangre de cada uno tras haberlo hecho, responsablemente, según él mismo nos advierte, definiendo todas y cada una de sus recomendaciones nada menos que como: Todo el consejo de Dios (Hechos 20:27).
    El hecho de que tú seas mujer y te confieses cristiana debería de llevarte a considerar estos y aquellos versículos que tú usas para defender tu criterio, con mayor humildad, si es que tú defiendes la idea de que la Palabra Divina que debemos predicarle al mundo y enseñarle a los creyentes hasta el fin de los tiempos, forma un todo inalterable, y que es un atentado contra la Santidad de Dios adulterarla, mutilarla y torcerla; obligándola así a contradecirse, para nuestra tranquilidad intelectual y nuestro prestigio social.

    “Tened cuidado de vosotros mismos y de todo el rebaño en que el Espíritu Santo os puso por obispos para apacentar la Iglesia de Dios, que adquirió mediante su propia sangre. Yo sé que después de mi partida, entrarán entre vosotros lobos feroces que no perdonan al rebaño, y de entre vosotros mismos se levantarán hombres que hablan perversidades, para arrastrar a los discípulos tras sí. Por tanto, velad, recordando que por tres años, noche y día, no cesé de amonestar con lágrimas a cada uno. Y ahora, os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que puede edificar y dar la herencia a todos los santificados.” (Hch 20:28-32, BTX).

    Atentamente,
    Juan González.

    • Roxana B. Sánchez dijo:

      Estimado Juan: En ningún momento estoy tratando de crear una doctrina, sino de explicar que para el apóstol Pablo, tanto Áquila como su esposa, gozaban de liderazgo y él no tenía ningún problema en reconocerlo. De ahí que, siempre los mencione juntos (lee con cuidado y no con estereotipos machistas y podrás percibir que este es mi propósito). Si se tratará de caballerosidad, como mencionas, recordemos que en ese tiempo esta no era el concepto occidental que manejamos nosotros,si este fuera el caso en el versículo 19 que mencionas, el apóstol olvido ser caballero, pues mencionó al marido primero.
      En cuanto a los cuestionamientos que planteas en el segundo párrafo, esa es la riqueza de la interpretación bíblica de una porción bíblica puedes enseñar tanto; como los ejemplos que mencionas: el servicio, el complemento de parejas, entre otros, así como, un esposo y un apóstol que dejaba que una mujer ejerciera el liderazgo hombro a hombro con ellos, sin que eso les creara conflictos. A esto agrego, se sabe que ellos, Áquilas y Priscila o Priscila y Áquilas, como lo desees, fundaron iglesias.

      Referente a tu mención del neo pentecostalismo, comprendo el mismo como una rama dentro de la iglesia que, es claro tendrá cierta doctrina, como me imagino tú también la tienes dentro de la corriente que estés, así que, no entraré en discusión sobre esto o a cerca tu forma de pensar y la de ellos; no voy a perder mi tiempo en vacías discusiones ” Pero evita las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y discusiones acerca de la ley; porque son vanas y sin provecho. (Tito 3: 9-10), no nos llevarán a nada, pues tu queras decir que la tuya es la verdadera y ellos dirán lo mismo.

      Sobre el tercer párrafo, doy la misma respuesta del anterior, únicamente, cambié tus mayúsculas a minúsculas, porque en Internet cuando lo haces se traduce que me estás gritando y si eres caballero no creo que lo estés haciendo, o sí.
      En cuanto al hecho de ser mujer, tampoco tengo nada que agregar, así es, Dios en su sabiduría infinita, así lo decidió, no va discutir el barro con el alfarero, de ahí que, me sienta plena y completa en Él y ejerza mi liderazgo con esta libertad y nuevamente agrego no estoy defendiendo nada, sino viendo que una mujer puede tener liderazgo y ejercerlo hombro a hombro con su esposo y con sus líderes y añado, debido a que mencionas sobre tranquilidad y prestigio social que, tengo la paz que Dios da y es lo que mi corazón necesita y el único reconocimiento que busco es el de Jesús, ningún otro.

      En fin, no sigo Tito 3:9-10, gracias por tu comentario que percibo viene de una lectura realizada con prejuicios doctrinales machistas (que muchos hombres cristianos les agrada y te aclaro no soy feminista, por eso siempre camino bajo la cobertura de mi líderes) y basado en estereotipos religiosos. ¡Ánimo!

      • Juan dijo:

        Estimada Roxana: tan solo unas puntualizaciones a tu respuesta de ayer, la cual agradezco tanto como tu sinceridad plasmada en tus palabras.
        No es mi deseo crear ninguna polémica acerca de lo que escribes en este espacio. Pienso que tú eres responsable de lo que aquí enseñas, y que de cada uno de nuestros actos, dichos y hechos, daremos cuenta al Señor, así como del uso que hagamos de Su Palabra cuando la expongamos públicamente. Si decidí escribirte fue por que ese mismo día recibí por correo este artículo tuyo, el cual, como ya quedó claro, mayormente no comparto, pues creo que el liderazgo que tú le adjudicas a Priscila es una interpretación subjetiva tuya y no una revelación bíblica. Porque creo en la literalidad del texto Bíblico, y descarto cualquier contradicción en él, solo por eso, me limité a señalar que el apóstol Pablo nunca reconocería un liderazgo femenino que él nunca recomendó, en vista de sus enseñanzas sobre el Orden Divino en la iglesia, versículos ya citados y archi-conocidos…
        Que pienses que leo tu artículo desde un punto de vista machista y religioso, es algo que pese a no ser cierto (no tengo ningún problema con que la mujer sea líder en cualquier campo donde ella pueda demostrar sus múltiples aptitudes y reconocidas cualidades; ahora bien, como cristiano que intenta fundamentar su vida en la infalibilidad de Palabra de Dios, creo que debo ceder mi tendencia a relativizar aquellos pasajes que pueda considerar injustos o inapropiados según mi criterio o el de la época en que vivo, por lo cual creo que es erróneo enseñar el liderazgo femenino dentro de la asamblea cristiana, en cuanto a las funciones propias del ministerio) tengo que cargar con ello, pues puedo entender que para muchos mi postura está “desfasada y caduca”; más en estos tiempos donde parece que todo vale, también en la iglesia.
        Yo, personalmente, creo firmemente que solo hay una iglesia, la del Señor Jesucristo (Efesios 4:5), y que las distintas “ramas”, que tú reconoces en ella, indefectiblemente, serán podadas algún día; no así aquello que brotó del costado de la Vid Verdadera y se sustenta de Su Savia únicamente.
        En mi caso, estoy persuadido de que en el Orden de Dios no todo vale, como así sucede en el orden del mundo; y que uno y otro son y serán antagonistas hasta que el primero prevalezca definitivamente, al final de estos tiempos y de este sistema de cosas, cada vez mas corrupto.

        Respecto a lo de las mayúsculas, lamento que lo hayas interpretado así, porque únicamente las usé para enfatizar solo cuatro palabras, “Todo el consejo de Dios”, ante la imposibilidad de usar cursivas o negrita en el editor de texto.
        Y respecto al texto que me recuerdas (Tito 3: 9,10), añadir en mi disculpa que en ningún momento haya estado yo discutiendo sobre genealogías, o sobre la ley, ni creo que las cuestiones que te planteé sean “necias”, o mi actitud calificada de “contenciosa”.

        Y sobre tu andar, nada tienes que justificarte pues yo no lo juzgo, ni te juzgo a ti; solo me limito a rebatir lo que tu escribes, pues se basa en la misma Biblia que yo creo. Ella me autoriza a hacerlo, eso sí, sin faltar el respeto a nadie. Si consideraste mi actitud como irrespetuosa, desde yá te pido que me perdones.
        Dios te bendiga.

      • Roxana B. Sánchez dijo:

        Estimado Juan: Solo puedo decirte que tú juzgas en base a tu propia interpretación. Así que, ¡Animo! , que más puedo decirte… que no responderé. Tú tienes una postura y crees que es la única, por lo que tu doctrina, tu interpretación de las Escrituras,tu literalidad del texto bíblico, lo que Tú crees que es el orden divino, tu iglesia, tus archiconocidos versículos,tu carga, tu inefabilidad de la Palabra de Dios, tu poda, tu falta de cursiva y negrita, tus perdones, son eso y… creo que no hay peor cosa que dar golpes al aire y no invertiré tiempo en eso.
        Al menos sé que ahora sabes un poco sobre la escritura en Internet y de aquí en adelante comprenderás que las mayúsculas son gritos en el lenguaje Web 2.0 Así que, de nuevo ¡Animo! Llanero Solitario, adelante con tu batalla contra los molinos de viento.
        PD. Si te llego mi nota por correo no sé como habrá pasado, no estás dentro de mis suscriptores y tampoco entre la lista de correos, habría que preguntarle a quien te lo envió porque lo hizo. Saludos.

  2. Juan dijo:

    Estimada Roxana:
    Gracias por tus, espero que sinceros, ánimos. Nada más decirte que ni soy “Llanero” ni estoy “Solitario” (Gracias a Dios), ni tampoco soy Don Quijote… Aunque sí, como él, soy español, y, aparte de ello, mis únicas batallas son las propias de todo creyente. Si me estrello algún día, sé que será contra la Gracia de Dios, únicamente… (Romanos 14:10).
    Y sí estaba suscrito, desde hace más de un año; posiblemente con otra dirección de correo, pero me llegaban tus reflexiones esporádicamente.
    Y ahora, además de que lo del lenguaje Web 2.0, ya sé una cosa más: que aquí solo se pueden colgar comentarios halagadores.
    Saludos.

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