Cada día Él está con Nosotros


Hace unos días, mientras oraba por una mujer de Dios,  que está pasando un tiempo de incertidumbre y dolor, pedía consuelo y valor para ella,entonces, vino a mi mente que  siempre toda persona cristiana o no pasa tiempos difíciles durante su vida. Sin embargo, la diferencia entre una y otra es: en quién creemos.

Los cristianos  confiamos en Dios,  quien en su sabiduría nos enseña a ver la crisis o prueba como parte de nuestra formación; a diferencia de quienes no tienen una relación con Dios tienden a verlo como un trato duro.

En esos tiempos de inseguridad y ansiedad, lo único que yo he querido es la solución. En mis ruegos he pedido que esta venga rápido, pero, rara vez ha sido así. Por eso mismo, el apóstol Pablo escribió: “… nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:3-5,versión Reina-Valera 1960). 

Pablo, reconocido como la persona  de Dios que hizo de un puñado de personas, llamadas cristianas, la fuerza más grande de creyentes (quienes, sin importar la persecución, la tortura o muerte se mantuvieron firmes en su fe), no dijo estas palabra solo por dejar una enseñanza en tinta, sino, porque él pasó a lo largo  de su vida penalidades.

Azotes, cárceles, fueron unas, también fue apedreado y dejado por muerto, naufragó, camino en peligros, tuvo trabajo y fatiga, muchos desvelos, hambre y sed, múltiples ayunos, frío y desnudez (Romanos 11:23-27), y aun así, no dejo de creer.

Sé que mi amiga y muchos que en este momento están en tiempo de dolor e incertidumbre, incluso yo, pero no dejaremos de verlos como el momento de perseverancia, fortaleza y valor, porque en el preciso momento en que somos débiles, su amor y la presencia de Su Espíritu Santo nos levantan en triunfo.

No nos amargamos, no nos resentimos, no nos hayamos menospreciados, no vemos en el suicidio la solución, no aprendemos a odiar, no desestimamos a los demás, no nos escondemos en mensajes de autoayuda, ni blandimos falso orgullo, sencillamente, reconocemos que tenemos un Dios vivo que nos ama; padeció igual que nosotros y así como Él resucitó, así lo haremos nosotros. (1 Pedro 2:21-25). Las pruebas son duras, pero, Su poderosa presencia siempre está con sus hijos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s