Ella vive con esperanza en el futuro


“Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.  Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo”. Evangelio de San Juan 11.20-27.

regocijo_2Siempre que se habla de Marta, se le presenta como la afanada, pero en estos versos, muestra a una mujer dolida, que cuando ve a su amigo le dice con certeza “si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”, ella sabía que Jesús le podía haber sanado, sin embargo, la fe de ella no llega hasta la sanidad, sino va más lejos, lo muestra el versículo 22: “ Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará“.

De ahí que, Jesús le responde que Lázaro, su hermano resucitará y pronuncia en mi humilde opinión las más valiosas palabras que marca todo el sentido de nuestro vivir cristiano: Yo soy la resurrección y la vida, si bien Marta no captó la implicación de una resurrección  inmediata, lo que si puede verse en la continuación del diálogo es que, ella reconocía en el Señor, al Cristo, al único que podría garantizarle esa vida eterna.

Por esto, le respondió “Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo“, esta respuesta implica más allá; no es solo reconocer su fe en el Señor, sino con firmeza está marcando la fe que todo cristiano vive, la certeza de una vida eterna que solo el Jesús da cuando le reconocemos como Salvador y nos perdona nuestros pecados.

Por ello, el apóstol Pablo, varios años después,  discurrió en la carta a los Corintios, capítulo 15,  la importancia de que Jesús es la resurrección, si no fuera así, no tendría significado predicar y nuestra fe sería falta de sustancia y de realidad, como nos dice en el verso 19: “Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres”.

Marta una simple mujer de una pequeña aldea, Betania, en un momento de dolor hablando con su amado amigo, Cristo le revela el fundamento que todo hijo de Dios tiene: Esperanza en un futuro eterno y la fuerza que cada día nos anima a levantarnos con fe, para seguir sin temor, con la convicción que en la resurrección de Jesús seremos vivificados (I Corintios 15:22b) y Él destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros” (Isaías 25:8)  porquesorbida es la muerte en victoria”  (I Corintios 15:54b).

¡Cuánto amor tenía Jesús por esta pequeña campesina, para revelarle la roca de nuestra fe!

 

 

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