Entre la tibieza del relativismo confundido con relatividad


“A principios de la década de  los veinte comenzó  a difundirse, por primera vez en un ámbito popular, la idea de que ya no existían absolutos: de tiempo y espacio, de bien y mal, del saber y, sobre todo, de valor. En un error inevitable, vino a confundirse la relatividad con el relativismo”. Nadie se inquietó más que Einstein por esta comprensión errada del público. Lo desconcertaba la publicidad implacable y el error promovidos aparentemente por su propia obra.”[1]

En estas pocas líneas puede leerse  como Albert Einstein, una de las mentes más brillantes de la humanidad, veía como su teoría de la Relatividad había sido manipulada por los medios y gente con sus propios intereses;  la había declarado una falsa verdad, es decir,  todo es bueno, una vez que no moleste o perjudique a nadie, porque no hay nada absoluto.

Así hoy, cada persona se da la oportunidad de vivir como cree que es mejor; la famosa frase de los adolescentes  –es  mi vida- ,  pareciera ser la consigna más valedera y la que nos ha llevado a un punto en que todo es bueno, sencillamente,  porque yo lo digo.

Tomando el error que Einstein percibió de su famosa teoría, muchos ahora esgrimen el arma de ser sabios e inteligentes como el brillante judío científico, te apuntan con ella, no quieren fallar, desean con todo su atino que su verdad sea la tuya y si  no como granizo inusual caerán sobre ti para acorralarte y con dientes y manos obligarte a hacerlo.

Pero, debajo de estos atisbos encontramos que los relativistas atacarán y buscarán destruir lo que sea y a quien sea por no acatar su verdad ¿Y por qué?  Simplemente porque  ellos mismos no han terminado de tragársela y en su ahogo desean que tú termines de ingerirla por ellos. Vano placebo para su inseguridad escondida.

Kim Davis, secretaria del condado de Kentucky

Y en ese vaivén relativista, leyendo las noticias, me encontré con la historia de dos mujeres, la primera, una cristiana, Kim Davis, secretaria del condado de Kentucky, se negó a dar licencia de matrimonio a parejas de gais y lesbianas, por su creencia religiosas  y como ella declaró: “Esto se basa en defender la palabra de Dios”.

La segunda, Charee Stanley, una azafata musulmana  que inició una demanda porque fue suspendida por ExpressJet, por negarse a servir alcohol, su fe islámica lo prohíbe y además,  otro auxiliar de vuelo indicó que vestía la hiyab (velo que cubre la cabeza y el pecho, que suelen usarlo las mujeres musulmanas desde la edad de la pubertad en presencia de varones adultos que no sean su familia cercana). La empresa la colocó bajo liencia sin goce de salario y le informaron que su empleo podía finalizar después de 12 meses.

Así, dos mujeres están enfrentándose al sistema judicial de Estados Unidos, cada una defendiendo lo que ellas consideran la verdad, le pregunto ¿Con quién simpatiza? y ¿Por qué?

Charee Stanley, azafata musulmana

Me sorprendió que, mientras Davis fue insultada, encarcelada  y tachada de homofóbica, Stanley recibió apoyo, ningún solo bebedor pidió su cabeza por no querer servirle un whisky  o similar. No hubo protestas, no se la criminalizó, ¿Por qué? Si ambas defienden su creencia religiosa.

En mi humilde opinión, simple, pareciera que la verdad de la primera incomoda a sus detractores, los hace dudar y necesitan algo que los convenza que no es así. Lo que ella  proclama enoja y estorba al relativismo erróneo que tanto molestaba a Einstein. Mientras que en la petición de Stanley no hay nada de esto.

Einstein escribió a Max Born “Usted cree en un Dios que juega a los dados, y yo creo en la ley y el orden totales en un mundo que existe objetivamente y que de un modo absurdamente especulativo, intento aprehender”[2].

“Einstein no consiguió elaborar una teoría unificada, ni durante la década de los veinte ni después. Vivió para ver que el relativismo moral, a su juicio una enfermedad, se convertía en una pandemia social, así como, vivió para ver que su fatal ecuación promovía el nacimiento de la guerra nuclear”[3].

Interesante, que los cristianos debamos ser atacados por la pandemia moral de un grupo que nos suele tachar de homofóbicos  y yo podría llamarles intolerantes.

En fin, será de continuar viendo el deselance mediático de estas dos mujeres que, defienden lo  mismo, la libertad de ejercer sus creencias sin ser castigadas o criminilizadas.

Más información:

Fuentes Informativas:[1] Johnson Paul, Tiempos Modernos. Javier Vergara Editor Grupo Zeta. Buenos Aires Argentina S.A. 2000. pp.16-17.[2] Johnson Paul, Tiempos Modernos. Javier Vergara Editor Grupo Zeta. Buenos Aires Argentina S.A. 2000. pp. 17.[3] Johnson Paul, Tiempos Modernos. Javier Vergara Editor Grupo Zeta. Buenos Aires Argentina S.A. 2000. pp. 17.

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Un comentario en “Entre la tibieza del relativismo confundido con relatividad

  1. Cora Contreras dijo:

    Roxana, creo que es una buena introducción de un tema que afecta los principios y valores en este tiempo, y tendremos muchas consecuencias dañinas.

    Bendiciones a tu vida,

    Coralia de Contreras,

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