Los contrastes de la Fe


En 1 Corintios 10:11 se lee: “Esas cosas les sucedieron a ellos como ejemplo para nosotros. Se pusieron por escrito para que nos sirvieran de advertencia a los que vivimos en el fin de los tiempos. (Nueva Traducción Viviente).

Este verso me hacer pensar una y otra vez  lo valioso que es leer la Biblia. Los hombres y las mujeres que encontramos en ella  nos ejemplifican lo que es vivir o no  a través de una pequeñísima palabra, fe.

Hubieron personas que  realizaron extraordinarias acciones, sencillamente por creer en alguien mucho mayor que ellos. De ahí que, en el verso 37 de Hebreos 11, se nos dice que el  mundo no era digno de ellos. Nunca desmayaron a  pesar de la opresión, aun sin recibir lo que se les había prometido.

No obstante, también estuvieron aquellos que no pudieron vivir por fe y en mi humilde opinión, vivieron y llegaron al fin de sus días  sin más que eso.

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Algunos de los que mencionan las Escrituras  tuvieron la oportunidad de vivir el mismo momento y las mismas circunstancias, pero, cada uno adoptó con decisión su actitud.

  • Esaú y Jacob:

Esaú abandonó su esperanza de gloria por amor a las cosas que se ven y que no son eternas. Aunque su padre Isaac lo vio siempre como su heredero, no pudo vivir de esa forma,  (Hebreos 12:16). Ni siquiera lo valoró. Por ello, se contará una y otra vez como, por un plato de lentejas, vendió su primogenitura a su gemelo.

Esaú no tuvo fe y más tarde lo lamentaría, “porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas” (Hebreos 12:17). ¿Pero acaso tienes una sola bendición? Oh padre mío, ¡bendíceme también a mí!   Clamó, pero, ya era tarde. (Génesis 27:38)

Jacob, si bien no fue integro todo el tiempo, El Señor se presenta como el Dios de él (Mateo 22:32,  Marcos 12:26, Lucas 20:27 y Hechos 7:32). Se encuentra entre los héroes de la fe ¿Por qué?  Simplemente porque  cuando obedecía la voz  de Dios  de regresar a su tierra, se encontró cara a cara  con Él y decidió enfrentarlo.

¿Por qué crees que Jacob pelearía con alguien a quien no le creía? ¿Por qué no lo soltaría hasta que lo bendijera? La fe llevó al hijo de Isaac  a una nueva vida con un nombre poderoso: el que ha luchado con Dios y los hombres y ha vencido.

  • Josué, Caleb y los otros 10 espías:

Estos dos hombres comprendieron, claramente, que si Dios les había sacado de Egipto no era para muerte, sino para victoria y redención. Cuando presentaron  el reporte de su exploración de la tierra prometida, Caleb tuvo que callar un pueblo acongojado animándoles a que subieran a conquistarla, les aseguraba que tendrían la victoria. Sin embargo, solo Josué secundó su informe, los otros 10 habían atemorizado a todos los israelitas.

Cuando el pueblo, totalmente desanimado,  gritaba reclamándole a Moisés, estos dos hombres también lo hacían, pero sus palabras eran diferentes,  ¡No les tengan miedo!  ¡No sean rebeldes!  ¡Dios nos dará la victoria! ¡Los comeremos como a pan! El pueblo no oyó. Hablaban de apedrearlos, hasta que Dios intervino.

La sentencia de Dios fue clara, toda la generación no entraría a la tierra prometida y juro que solo estos dos hombres lo harían. (Números 13: 1-33).fe2

En el capítulo 13, donde inicia la narración de esta historia se leen los nombres de los 12 espías que fueron enviados a reconocer la tierra. Los nombres de Caleb y Josué se vuelven a mencionar en otras partes de la Biblia. El de los otros diez nunca más,  sus cuerpos quedaron, igual como sus nombres, olvidados en el desierto, porque a pesar de ver la gloria y señales del Señor no le creyeron. (Números 14: 20-35).

  • Débora y Barac:

Débora profetiza, jueza y reconocida como madre de Israel, comprendió que Dios les daría la victoria sobre los enemigos que oprimían a su pueblo. El general Barac, no. Y esto a pesar que el Señor  le había ordenado atacarlos. Esta valiente mujer se lo recordó. (Jueces 4:6)

Barac era, en ese momento, un hombre sin fe. Débora tuvo que despertarla. Cuando escuchó el reclamo de la jueza, el general respondió que iría, solo si ella lo acompañaba. Y así fue, pero, no sin antes decirle al militar: “tú no recibirás honra en esta misión, porque la victoria del Señor sobre Sísara quedará en manos de una mujer”. (Jueces 4: 9, Nueva Traducción Viviente)

Los israelitas ganaron la batalla,  vencieron a sus enemigos y no dejaron a uno solo vivo. Sísara, el comandante de ellos huía y  una mujer, Jael, fue quien lo mató, para entregar después el  cadáver a Barac. Débora despertó la fe de aquel militar que ahora celebraba con ella con un cantico de victoria.

  • Rut y Orfa:

Ambas nueras lloraron y deseaban ir con Noemí, su suegra. Pero al final solo Rut actuó. No sabemos más de Orfa, pero, de la moabita se nos cuenta como apoyó y trabajó por su suegra.

Esta mujer sacó fuerzas para trabajar en los campos, su famosa frase “tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios”, no la había dicho sin cuidado alguno (Rut 1:16b). Fue su declaración de fe en un Jehová que la había redimido, la  que la llevó a ser la tatarabuela del rey David y estar en la genealogía de Jesús. (Libro de Rut).

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  • Saúl y David:

La conocida historia de estos dos reyes nos mostrará la fe genuina y la  fingida en Quien les habían colocados en el trono. Ambos  fueron elegidos por Dios, pero, solo uno comprendió lo que significaba ser el gobernante de Su pueblo.

David se esforzó en agradar a Dios al guardar sus mandamientos.  ¿Cómo no agradaría a Quien  le había puesto en el trono?  ¿Cómo no haría lo que Él ordenaba?  Mientras que Saúl no.

Saúl sabía que era rey, pero siempre pensó que por mérito propio, no por designio de Dios, por ello, persiguió por años a quien consideraba le arrebataría el trono.

¿Cual fue el resultado de la fe de estos dos monarcas: El trono de David es eterno, mientras que el otro murió en una batalla sin honra, atemorizado y en dolor. (1 y 2 Samuel).

 

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5 comentarios en “Los contrastes de la Fe

  1. Samuel Guzmán dijo:

    El Justo por la fe vivirá, lo hemos leído y escuchado varias veces, llegará el momento a nuestras vidas, o de repente ya llego en el que nos hace poner en practica esta verdad bíblica, como dijo Job de oídas había oído hablar de ti, pero ahora te veo con mis propios ojos, se dice el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, sera que podemos decir con toda fe, el Dios de Samuel, el Dios de Roxana.
    Que Dios sea nuestro Señor no importa la circunstancia, nuestra fe va a ser probada. Y lo más importante es que tenemos que salir aprobados. Bendiciones.

  2. Isabel dijo:

    Bendiciones Roxana, ya he leído tu blog varias veces y no había podido escribirte. ¡Yo quiero ser como David o como Rut! Gracias por que con tu artículo, ¡Nos animas a seguir adelante firmes en el Señor!

  3. Rita Avendano dijo:

    Al ver la fe de tantas personas, mi pregunta sería …. ¿Como quien de quién podría ser la mía? Y cuando mi fe flaquea, entonces, sería pedirle a Dios que aumente mi fe. Sin la cual es imposible agradarle.Señor ayuda a que mi fe crezca y a ver las cosas como tu las ves. 🙂

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