Ella vive con esperanza en el futuro

“Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.  Jesús le dijo: Tu hermano resucitará. Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero. Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo”. Evangelio de San Juan 11.20-27.

regocijo_2Siempre que se habla de Marta, se le presenta como la afanada, pero en estos versos, muestra a una mujer dolida, que cuando ve a su amigo le dice con certeza “si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”, ella sabía que Jesús le podía haber sanado, sin embargo, la fe de ella no llega hasta la sanidad, sino va más lejos, lo muestra el versículo 22: “ Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará“.

De ahí que, Jesús le responde que Lázaro, su hermano resucitará y pronuncia en mi humilde opinión las más valiosas palabras que marca todo el sentido de nuestro vivir cristiano: Yo soy la resurrección y la vida, si bien Marta no captó la implicación de una resurrección  inmediata, lo que si puede verse en la continuación del diálogo es que, ella reconocía en el Señor, al Cristo, al único que podría garantizarle esa vida eterna.

Por esto, le respondió “Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo“, esta respuesta implica más allá; no es solo reconocer su fe en el Señor, sino con firmeza está marcando la fe que todo cristiano vive, la certeza de una vida eterna que solo el Jesús da cuando le reconocemos como Salvador y nos perdona nuestros pecados.

Por ello, el apóstol Pablo, varios años después,  discurrió en la carta a los Corintios, capítulo 15,  la importancia de que Jesús es la resurrección, si no fuera así, no tendría significado predicar y nuestra fe sería falta de sustancia y de realidad, como nos dice en el verso 19: “Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres”.

Marta una simple mujer de una pequeña aldea, Betania, en un momento de dolor hablando con su amado amigo, Cristo le revela el fundamento que todo hijo de Dios tiene: Esperanza en un futuro eterno y la fuerza que cada día nos anima a levantarnos con fe, para seguir sin temor, con la convicción que en la resurrección de Jesús seremos vivificados (I Corintios 15:22b) y Él destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros” (Isaías 25:8)  porquesorbida es la muerte en victoria”  (I Corintios 15:54b).

¡Cuánto amor tenía Jesús por esta pequeña campesina, para revelarle la roca de nuestra fe!

 

 

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Ella es líder

Priscila se menciona seis veces en la Biblia  y siempre al lado de su marido, Áquila. De este número de veces, cinco  su nombre aparece antes que el de su esposo. Interesante medita ella.

Al consultar y leer ella  descubre que esto ha generado entre teólogos ciertas discusiones; algunos dicen que el apóstol Pablo la mencionaba primero porque quizá se trataba de una dama romana de mayor alcurnia que su esposo; otros que ella se distinguía más que su cónyuge.

Esta discusión le causa un poco de  gracia,  el debate se da porque se menciona a una mujer antes que su marido.

Se sabe que Priscila o Prisca trabajaba hombro a hombro con su esposo, hacían tiendas para su manutención (Hechos 18:3), con él fundaron una iglesia en Éfeso, donde vivieron por varios años (verso 18) (1 Corintios 16:19). Cuando el elocuente Apolos predicaba, ella  junto con su esposo le expusieron “más exactamente el camino de Dios” (verso 26),por su valioso trabajo el apóstol Pablo menciona que ambos pusieron  su vida en peligro por él (Romanos 16:4), de ahí que, les llamó mis colaboradores (Romanos 16:3).

Al leer esto ella cavila, si los teólogos no logran concluir porque a ella se le menciona antes que su esposo, lo que si puede deducirse es que el apóstol Pablo no tenía problemas en mencionarla primero; ni reconocer que ella tenía un liderazgo, porque, sencillamente, él  sabía reconocer que ella tenía autoridad y dejo que la ejerciera  dentro del orden divino.

Ellas es mamá soltera

Sé alaba mucho a la mamá soltera por su valor al criar sola a sus hijos. Si bien, ella merece esa admiración hay más que decir.

“Una mujer que había estado casada con un profeta le dijo a Eliseo: —Mi marido estuvo siempre al servicio de Dios y de usted, pero ahora está muerto. Él había pedido dinero prestado, y ahora el hombre que se lo prestó se quiere llevar como esclavos a mis dos hijos.

Eliseo le preguntó: — ¿Qué puedo hacer para ayudarte? Dime, ¿qué tienes en tu casa? La mujer le contestó:

— ¡Lo único que tengo es una jarra de aceite! Eliseo le dijo: —Ve y pídele a tus vecinas que te presten jarras vacías. Trata de conseguir todas las que puedas. Después, entra en tu casa con tus hijos y cierra la puerta. Echa aceite en las jarras y ve poniendo aparte las que se vayan llenando.

La mujer se despidió de Eliseo, fue a su casa, entró junto con sus hijos y cerró la puerta. Los hijos le llevaban las jarras y la mujer las llenaba con aceite. Después de un rato, la mujer le dijo a uno de sus hijos:

—Tráeme otra jarra. Él le contestó: —Ya no quedan más. En ese momento el aceite se acabó. La mujer fue a ver al profeta y le contó lo que había pasado. Él le dijo: —Ve, vende el aceite, y págale a ese hombre lo que le debes. Con lo que te quede podrán vivir tú y tus hijos”. (Segundo Libro de Reyes 4:1-7, versión Traducción en Lenguaje Actual).

Al leer  esta historia ella piensa ser: madre soltera no es tarea fácil. Esta pobre viuda estaba  sola y acorralada, por un hombre que exigía un pago.ma_nino

Sin importarle nada, este inclemente hombre esclavizaría a sus hijos. El mundo suele ser cruel con las mamás solteras. Aunque, hoy, la falta de principios promueve este estilo de vida; se dice ella, al continuar su reflexión de esta antigua historia. No obstante, muy similar a muchas de ahora.

Esta viuda sabía que si estaba sola, era por decisión de Dios, Él había recogido a su marido. Así que Él no la dejaría. Por ello, busca ayuda y acude a Su profeta.

Eliseo que era un profeta integro, un varón en relación con Su Creador. Él comprendió la situación, entendió las circunstancias de esta atribulada madre. Por eso, su respuesta fue inmediata  ¿Qué puedo hacer para ayudarte? Dime. (Verso 2)

“Dime” con esta palabra él profeta pedía instrucciones. Eliseo no oro, no dijo voy a preguntarle a Dios (porque él conocía el corazón del Señor, para estas situaciones). El ofreció lo que no todos los hombres hacen, actuar. El encontraría una solución para esta atribulada mujer, porque la Ley de Jehová lo dice claramente ” No explotes a las viudas ni a los huérfanos, porque si tú y tu pueblo lo hacen, y ellos me piden ayuda, yo te aseguro que atenderé a su clamor…” (Éxodo 22:22-23)

No le quito la responsabilidad, la reforzó, él sabía que esta mujer era responsable. Por ello, su segunda pregunta fue ¿qué tienes en tu casa? (verso 2)

Esta viuda buscó ayuda en donde la obtendría,  en Dios. El milagro se dio y aunque no termina con el clásico “vivieron felices para siempre”, quedó claro que ella y sus hijos vivirían con sus necesidades cubiertas. ¡Dios es bueno! Se alegra ella.

¡Sí! Dios no dejará a la mujer que lo busca. Sin importar la razón por la que ella esté criando sola a sus hijos.”Él defiende la causa del huérfano y de la viuda…” (Deuteronomio 10:18a). Pero la pregunta es ¿Quiere ella buscarlo? para que así sea.

umbrellaÉl siempre está dispuesto a acoger a todo ser humano. Él es “Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su morada santa. Dios da un hogar a los desamparados  (Salmo 68:5-6) ¿Quiere ella que así sea?

Dios es el padre perfecto. ¿Dejarás que sus hijos lo sepan? “No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes.” (Juan 14:18) ¿Dejará ella que lo experimenten?

O se dejará llevar por la nueva modalidad del mundo, que busca destruir a la familia, diciéndole que sus hijos no necesitan padre.

Las razones por la que sus hijos no tengan padre pueden ser diferentes, por viudez, por irresponsabilidad de parte de él, porque esté en la cárcel, por malas decisiones; porque ha migrado, porque era violento con la famila. Sin embargo,  toda mamá tiene la oportunidad de darles el mejor padre. Dios.

Si su respuesta es sí:

  1. Abra la Biblia: empiece contarles a sus hijos Quién su Padre Eterno y porque Dios es el Papá perfecto para ellos.
  2. Ore con sus hijos: que sea un diálogo de familia. Cuéntele como fue su día, sus necesidades y también agradecezcan su cuidado.
  3. Vayan a la iglesia: Para que sus hijos conozcan a la familia que  Dios les da. Además, aprendarán más sobre Su Buen Padre y sobretodo que Su hermano mayor murió por ellos, para darles salvación y vida eterna.

Ella ayuda o otros

“Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía. Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala. Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: No tardes en venir a nosotros. 

Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas. Entonces, sacando a todos, Pedro se puso de rodillas y oró; y volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva. Esto fue notorio en toda Jope, y muchos creyeron en el Señor. Y aconteció que se quedó muchos días en Jope en casa de un cierto Simón, curtidor. (Hechos 9:36-42)

“No tardes en venir a nosotros”, que petición más apremiante, piensa ella ¡Y sí qué lo fue! Ya que la cultura judía el cuerpo debía enterarse el mismo día, por lo que, Pedro se levantó y sin dudar camino 18 kilómetros[1] talvez, para mostrar respeto y honra durante los funerales de esta piadosa mujer.

Dorcas o Tabita era una mujer tan piadosa que su muerte causo gran dolor a todos los que la habían conocido. Quizá, piensa ella, con este requerimiento la congregación  procuraban recibir de Pedro consuelo ante la irreparable pérdida de ella.

Cuando el apóstol llegó las viudas le mostraban el trabajo de esta bondadosa mujer. Dorcas tenía claro que al servir a los pobres estaba apoyando la causa de Dios, porque Él es “Padre de huérfanos y defensor de viudas” (Salmo 68:5). Además de sus ofrendas Tabita con telas y aguja en mano, bendecía a los pobres. Sus dadivas económicas no eran lo único que daba, estaba la labor de sus manos y tiempo para invertir en los necesitados.

Ella era una mujer que no solo asistía a la iglesia, practicaba la religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre, visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones (Santiago 1:27).

¡Dios, cuán valiosa era Tabita para tu causa! No dudaste en resucitarla,¡Qué necesaria te era!  Reflexiona ella

Jesús esta es mi oración: Permíteme poner en práctica la bondad, parte del fruto Santo Espíritu. Señor ya no puedo seguir, solamente, asistiendo a la iglesia y olvidarme de los necesitados y pobres. ¡Permite servir a tu causa!

[1] Atlas bíblico, Primera edición en español. Sociedades Bíblicas Unidas. 1999.

Ella Busca a Jesús por Fortaleza

Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto.Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad: Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote. (Evangelio de San Marcos, 5:25-31, versión Reina Valera 1960).

¡Doce años! ¡Doce años! Es decir 4, 380 días con su 24 horas, ¡Cuánto habrá sufrido! piensa Ella.  Cada mañana cuando se levantaba  la enfermedad estaba ahí y al acostarse también.

El sufrimiento físico podía verse en Ella, estaría palida, quizá tendría anemia,  su animo estaría decaído y a pesar de esto debía levantarse y cumplir con sus responsabilidades. El dinero que ganaba lo usaba para buscar una cura, sin embargo, ninguno de los médicos la había encontrado.

Cuántos tratamientos dolorosos habría pasado sin ningún resultado, quizá solo para empeorar. Cuántas veces se habrá dicho: ¡ Esta vez sí ! pero ese azote seguía ahí.

El azote en la antigüedad era un “instrumento de suplicio formado con cuerdas anudadas y a veces erizadas de puntas, con que se castigaba a los delincuentes”[1], se le consideraba un instrumento de tortura, en cada golpe las puntas afiladas desgarraban la piel  hasta que, quizás la arrancaran.

Este azote no era solo físico, sino cultural. En Levítico 15:25 leemos: “La mujer que tenga una hemorragia durante varios días, fuera del tiempo de su menstruación, será considerada impura”, el pasaje agrega que todo lo que ella tocará era inmundo, así que nadie quería estar cerca de ella, ni siquiera de su casa.

Es así que esta mujer debilitada física, emocional y mentalmente, oyó de Jesús. De su fragilidad salió una  fe vivificadora en el Hijo de Dios. Su desfallecido cuerpo se abrió paso entre la apretada multitud.  Abatida se decía: “Si tocare tan solamente su manto, seré salva”.

Cuán grande era su fe que un toque fulminante la vivificó, inmediatamente, el flujo paró. En pocos segundos su endeble cuerpo ya no lo era más. Tal fue la fuerza que el Señor se dio cuenta que había salido poder de Él  y preguntó: ¿Quién ha tocado mis vestidos?

La fortaleza que ahora experimentaba esta mujer le daba no solo el vigor físico, sino el valor para enfrentar a todos. Su cuerpo temblaba de miedo, se arrodilló, ante el único que vale la pena hacerlo, se atrevió a contar los 12 años de sufrimiento. ¿Cómo se habran sentido todos los que estaban ahí? Quizá se preguntaron: Me habrá tocado, piensa Ella, al continuar la lectura de este pasaje bíblico.

Sin embargo, esta mujer ya no tenía miedo, encontró no solo su sanidad, sino la fortaleza para empezar una nueva vida, ya no sería inmunda, su fe la había salvado. Quizá ahora podría formar una familia, tener hijos, ya no sería despreciada. El azote ya no golpearía su cuerpo y vida. Su Salvador en segundos le había cambiado el resto de su existencia.

Ella es un lidereza humana

“Y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas.Y María les respondía: Cantad a Jehová, porque en extremo se ha engrandecido; ha echado en el mar al caballo y al jinete. (Éxodo 15:20-21, Versión Reina-Valera 1960).

Cuando Ella lee a cerca de  María, hermana de Moisés y Aarón, dos grandes hombres dentro de los propósitos divinos, puede ver a una lideresa humana, ella no es perfecta, pero, es amada y usada por Dios.

A muchos les gusta resaltar el momento en que Dios permitió que la lepra invadiera el cuerpo de María, pero, para Ella, este pasaje bíblico solo muestra la humanidad de María. Su condición de líder le  había llevado a hablar de más juntamente con Aarón en contra de su hermano menor, Moisés. Al parecer solo ella recibió el correctivo por esta acción. (Números 12:1-16).

Sin embargo, al leer esta pasaje, Ella, puede ver el amor de los dos hermanos por María. Aarón, profundamente angustiado le dijo a Moisés: “Ah! señor mío, no pongas ahora sobre nosotros este pecado; porque locamente hemos actuado, y hemos pecado.No quede ella ahora como el que nace muerto, que al salir del vientre de su madre, tiene ya medio consumida su carne”. (Números 12_11-12, versión Reina-Valera 1960), y Moisés no dudo en hacerlo y Dios respondió la petición y la sanó.

Y es qué el liderazgo de María le había distinguido desde su niñez. Cuando su pequeño hermano, Moisés, flotaba en el río, fue ella quien vigiló al niño en el carrizal y fue ella quien, rápidamente, propuso a la Hija del Faraón que fuera su propia madre la nodriza del niño. Ya desde pequeña tomaba decisiones tan certeras como ésta.

Al lado de sus hermanos, Mría mano a mano con ellos, condujo a los israelitas hacia su emancipación.  “Recuerda que yo te di libertad; yo fui quien te sacó de Egipto, país donde eras esclavo; yo envié a Moisés, Aarón y María para que te sacaran de allí” (Miqueas 6:4, Traducción en Lenguaje Actual).

El liderazgo  de María era como el muchos, sujeto a la humanidad, pero Dios no le quita el mérito, ella era un poderoso instrumento en sus manos.  

Ella es Buena con Otros

“Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía”. (Hechos 9:36).

Cuando Ella es una discípula de Jesús, conoce bien sus mandamientos y esto le hace exceder en obras, especialmente, para los necesitados.

Ella medita ¿Quién era Tabita o Dorcas? Era una mujer especial, se le reconoce como  discípula de Jesús y que abundaba en buenas obras.

Tabita, practicaba, no sólo hablaba, como lo hacen los verdaderos discípulos y amigos de Cristo: “Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”. (Evangelio de San Juan 15:14). ¡Sí! así debe de ser, se dice Ella.

Tabita recordaba las palabras de su Señor: estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí” (Evangelio de San Mateo 35:36-37), por eso era tan amada.

Cuando Tabita murió fue llorada en gran manera. Con amor las viudas, a quienes había ayudado y servido, lavaron su cuerpo y le colocaron en una sala y,  en cuanto supieron que el apóstol Pedro estaba cerca le rogaron: “No tardes en venir a nosotros” (Hechos 9:38b).

Al llegar el apóstol pudo ver y experimentar el dolor de los hermanos; ellos le llevaron a la sala donde estaba el cuerpo de Tabita, entonces, todas las viudas llorando le mostraban “las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas” (Hechos 9:39b).

Ante tal muestra de dolor, por una discípula amada, Pedro le pidió a Dios que la resucitase y después de orar “volviéndose al cuerpo, dijo: Tabita, levántate. Y ella abrió los ojos, y al ver a Pedro, se incorporó. Y él, dándole la mano, la levantó; entonces, llamando a los santos y a las viudas, la presentó viva”. (Hechos 9:40-41).

¡Dios!, esta mujer era necesaria, era una gran sierva y única, nadie más haría el trabajo como ella, por eso el apóstol pidió a Dios que la devolviera, su obra era tan abundante, sus limosnas realmente ayudaban que, Jesús no dudo en responder la oración de Pedro.

Dios mío ayúdame a ser abúndate en buenas obras, porque te amo y quiero oír de ti: “ De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”. (Evangelio de San Mateo 25:40)

 

Ella entrega sus preocupaciones al Señor

“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?  ¿’Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?  Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.(San Mateo 6:25-34, Versión Reina Valera 1960).

Considerad los lirios del campo

En tiempos de prueba ¡Qué difícil es creer esta palabra!  Piensa Ella en el  silencio de su corazón. Sin embargo, luego, recuerda cuántas veces ha sido testiga de la provisión de Dios.

Negar este verso es contradecir al Dios que reconoció como Su Salvador y Señor, ¡Arduo trabajo es mantener firme la Fe! Ahora comprende las palabras del apóstol Pablo cuando habló de Abraham, quien no se debelitó en ella y “tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios,” (Romanos 4:19-20).

Señor, mi Dios, permite que el cumplimiento de tus promesas acreciente mi fe y así…deje de ser como la ola de mar, (Santiago 1: 6-7). Amen.


Ella busca por la fortaleza del Señor

Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban. Pero una mujer que desde hacía doce años padecíade flujo de sangre,y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva.Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto.Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote. (Evangelio de San Marcos 5:25-34).

¿A quién busco primero cuando el dolor o sufrimiento me agobia? Esa es la pregunta que concluye Ella al leer este pasaje bíblico.

Esta desdichada mujer  “había sufrido mucho de muchos médicos”, aquellos a quienes había confiado algo tan importante,su salud y al final su vida misma, sólo había lucrado con ella y  le había hecho padecer.

Cada vez que confiaba en un nuevo médico, “le iba peor”, ¡Dios! cuántas veces he hecho lo mismo, se dice a sí misma, he depositado mi confianza en hombres o mujeres y no en Jesucristo.

Doce años es demasiado tiempo, ¡Cuán dolorosos eran los tratamientos! ¿Cuántas lágrimas derramó? ¿Cuántas veces su cuerpo se desplomó de dolor?  ¿Cuántas veces pensó esta vez si?

Sin embargo, en esta ocasión sacó fuerzas de la nada, porque Ella iría a Aquel que no sólo sería su fortaleza, sino la salvación.Y su valor creció más: En medio de una multitud,  Ella salió al frente, temblando se postró, reconció su acción e hizo público su sufrimiento.

¡Pero esta vez si! No más dolor, era salva, tenía paz y estaba sana. Nadie le había dado tanto, lo que había escuchado de Jesús era real y  verdadero. Ahora Ella sabe donde encontrar fortaleza y todo lo bueno para su vida, jamás  dolor y engaño, como en el pasado.

Ella dedica su vida a Dios

“Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad,y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones”. (San Lucas 2:36-37, versión Reina-Valera 1960).

 Al leer estos versos Ella medita… podría dedicar mi vida a Dios de esta manera, es decir, servirle de día y de noche.

Si es soltera, quizá…mientras no tenga familia.

Si tiene familia, podría , pero…  ¡No puedo! Debo atender a mi marido y a mis hijos.

Si tiene un trabajo profesional, podría responder: No, porque debo cumplir con mis responsabilidades.

Luego vuelve a meditar, pero, si sirvo a quienes están cerca de mi, a los de mi casa, en la oficina  ¿No es acaso servicio?

Entonces  recuerda que, “el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. (San Mateo 20:28).

Así que, ella debe practicar lo mismo, no esperará ser servida, ella lo hará. Sabe que puede  hacerlo de día y de noche. Porque ayudará a todos, sin importar su cercanía o lejanía, si es rico o pobre, mujer u hombre, niño o anciano, creyente o no.

Su Señor lo hizo, sirvió al centurión (Mateo 8.5-13), a la prostituta (Lucas7:36-39) , a la viuda (Lucas 7:11-17) , al fariseo  (Juan 3:1-14) , a sus discípulos (Marcos 1.29-34) , al  padre atribulado, (Lucas 9:37), a la mujer griega sirofenicia (Marcos 7.24-30) , a los enfermos (Mateo 8.1-4), a todo aquel que le buscase o no.

Ahora, Ella comprende lo que es servir de noche y de día  porque el servicio es constante,  Dios le recuerda su promesa: “Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles”. (Lucas 12:37, Versión Reina Valera 1960).